Proaza / Santo Adriano,
V. DÍAZ PEÑAS
El proceso de reproducción de «Tola» va según el libro. Así lo aseguró ayer el director de la Fundación Oso de Asturias (FOA), Carlos Zapico, quien ve con buenos ojos que la hembra aún siga en la osera. Sin embargo, Zapico descartó hablar de éxito en la reproducción de las únicas ejemplares de oso pardo cantábrico que viven en cautividad. Para comprobar si finalmente «Tola» es madre habrá que esperar a marzo. Si en este mes aparece, será un mal síntoma. Si permanece en la osera, significará que habrá descendencia en el cercado.
Mientras el invierno sigue avanzando en los valles del Trubia, «Tola» sigue escondida en su osera. Como apuntó Zapico, todavía no se la ha visto por el cercado y ni tan siquiera se ha logrado dar con su escondite. «Es una buena señal, pero todavía es pronto para hablar de éxito. Normalmente, "Tola" suele salir de la osera a primeros del mes de marzo. Así que, por el momento, el invierno va según el libro. En el caso de que "Tola" tenga descendencia, ya habrá alumbrado», puntualizó el director de la FOA.
Zapico señala marzo como el mes crucial para conocer el desarrollo del proyecto de reproducción. Si en este mes «Tola» sale de la osera significará que las montas con «Furaco» no han surtido efecto. Si por el contrario la hembra sigue sin aparecer, quedará claro que tiene descendencia. «El primer test lo tendremos a primeros de marzo. Si vemos a "Tola" por el cercado, habremos suspendido. Si la hembra no se deja ver hasta el mes de mayo estaremos en el buen camino. Entonces deberá salir de la osera ya con su descendencia crecida», concretó.
Según los datos que maneja la Fundación Oso de Asturias, los oseznos suelen venir al mundo en el mes de enero, aunque nacen con apenas 350 gramos de peso y apenas pueden moverse. Durante los meses siguientes, la madre se encarga de amamantar a su pequeño para que vaya ganando peso, aumentando su temperatura y tomando cuerpo. Tienen que pasar varios meses, algo más de cuatro, para que el osezno u oseznos salgan al mundo exterior, ya con varios kilos de peso y todas sus funciones a pleno rendimiento. De ahí que el período de hibernación de una osa preñada sea mayor, pues necesita de más tiempo para que su descendencia madure.
Respecto a los otros dos protagonistas de esta historia, «Paca» y «Furaco», ambos siguen con su peculiar hibernación. Como explicó Carlos Zapico, «Furaco» sigue mostrándose mucho más pausado que su compañera de cercado y apenas se deja ver fuera de la jaula donde ha preparado su encame. «El macho sigue dormido en la osera y apenas se le ve por el cercado. Siempre fue más tranquilo y sigue inmerso en la hibernación», comentó el director de la fundación.
Sin embargo, «Paca» está más alterada que en otros inviernos y quizá por ello se deje ver fuera de la jaula del cercado. Parece que la hembra está echando en falta a su hermana. Por primera vez en muchos años, pasan el invierno separadas. «Ella está mucho más alterada y apenas duerme. Su hibernación, que ya de por sí no era muy frecuente ni regular, este año está siendo mucho más movida. Se la ve alterada por la falta de su hermana», concretó Zapico. Igual es que también barrunta algo.
Noticia publicada el 11 / Febrero / 2010
