La llegada de 2010 resolverá una de las incógnitas que más preocupan a los amantes de la naturaleza en Asturias: saber si la osa «Tola» está o no está preñada. No hay ningún indicio que haga presagiar el estado de buena esperanza de la osa -ni todo lo contrario-, aunque lo que sí que es cierto es que el oso «Furaco» la montó varias veces. Quienes vigilan la situación de la osa mientras hiberna prefieren mantenerse cautos, a la espera de ver cómo se resolverá la situación. Saben que el próximo mes será crucial para empezar a tener indicios de que «Tola» está preñada. Por dos razones: si estuviese preñada, pariría en enero, y si no lo está, es probable que salga y empiece a dar alguna vuelta por la zona.
«No tenemos ninguna prueba que nos haga pensar que "Tola" está embarazada, pero tampoco para pensar que no lo esté, así que mantenemos la esperanza», afirma Roberto García, cuidador de «Tola» y de su hermana «Paca». En enero empezará a tener las cosas más claras, pero la certeza total «no llegará hasta la primavera». Y es que será en primavera cuando «Tola» saldrá de su hibernación de forma definitiva, y lo hará con bebé o sin él. «Las osas dan a luz durante su hibernación, así que hasta que este período termine no podremos saber nada seguro», explica García, que concreta que «si la osa sale a dar garbeos fuera de su cueva durante su hibernación es probable que no esté preñada. Una osa preñada aguanta mucho más dentro de la osera».
De momento, no queda más que esperar y es que, aunque se planteó la posibilidad de instalar una cámara web para ver si «Tola» se mantenía siempre dentro de la osera o salía a dar algún paseo, lo cierto es que finalmente este mecanismo no se instaló porque «es un espacio muy grande y no sabíamos muy bien dónde colocar la cámara, así que hemos optado por descartar esta fórmula», explica el cuidador.
Roberto García lleva sin ver a «Tola» desde el 20 de noviembre, pero espera con ilusión que en 2010 la osa traiga al mundo a un esbardo, a sus 21 años de edad y después de toda una vida en semicautividad compartiendo cercado con su hermana «Paca». Las dos osas quedaron huérfanas por culpa de los disparos de un furtivo que mató a su madre en los montes de Tineo en 1989. Estas dos osas se han convertido en un emblema de la fauna asturiana y en un icono de los atractivos naturales de la región. Desde la puesta en marcha del programa de reproducción en cautividad, con la llegada del oso «Furaco» al cercado, volvieron a la actualidad y en numerosos medios nacionales se seguía con interés la evolución del cortejo en el cercado de Santo Adriano.
Noticia publicada el 28 / Diciembre / 2009
